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NO ir a Máncora esta muy mal.

31 de marzo de 2014 Author: Trini Tags: , ,

Viajo desde chica porque parece que desde esa edad era muy insistente y convencí a mi papá a los 9 años y con cero criterio de cuánto costaba mi deseo de ir a Orlando porqué necesitaba imperiosamente conocer Disney. Sueño cumplido, y hasta este año sigo llendo a Disney ( a los distintos que hay alrededor del mundo) de lo más feliz de la vida con mis orejitas de ratón.

Así, la costumbre de viajar se hizo algo típico y nunca más lo ví como una obligación, sí como una inversión. Y conociendo lugares tan remotos como China, Sudáfrica o Rusia, era bien tonto que aún no conociese el país vecino de Perú. Más tonto aún si soy fan de la comida peruana, y en mis escasas habilidades culinarias hasta sé hacer ceviche.

Bueno, la tontera se acabó porque en una iluminación divina de martes en la mañana post trote con Sole Hott se decidió escaparse a la bella Máncora. Sí, bella. La amo.

Máncora no quedaba arribita de Arica como yo imaginaba en mi concepto imaginario, sino a pocos kilómetros de la frontera con Ecuador, a 2 escalas de mi ciudad de origen, cerca de Tumbes. La Sole me contó que metiéndome a www.vivamancora.com encontraría la solución a todas nuestras dudas y es cierto que es una guía online segura y confiable de la zona por áreas. Casas, hoteles, hostales, lo que pidan está en esa página con la redirección pertinente. Información de vuelos, mapas y rutas están también disponibles. Fue así como llegue a lo que sería nuestro hogar www.casitaspacificas.com .

Una maravilla que nos enamoró a todas y de tanto amor levantó suspicacias. Casitas Pacificas son 3 casas con distintas capacidades ( 3, 6, 12) frente a la playa de Pocitas con servicio de “cuidador” y “mucama” , vista al mar, Direct TV, wi-fi y un patio que incluye pasto con palmeras y playa con reposeras perfectas.  Así lo decía la página y sus fotos, y nosotras no podíamos creerlo mucho. Pero cuando llegamos en un día nublado nos sentamos en el pasillo con dos sillon camas y hamacas con marco de mar en su atardecer no pudiendo creer la perfección. Nuestro hogar “SUEÑOS” era una casita perfecta con 2 piezas para 3 personas en suite, con un pasillo abierto, cocina americana decorada a lo caribe, comedor y living techado, además de comedor y living en terraza.

La vida fue perfecta en 7 días y 6 noches donde lo único que nos acompañaba era el ruido incesante de mar (nuestro patio) y la visita a veces poco cómoda de cangrejos nocturno desorientados con la marea. Quiero decir que ni siquiera los resort que conozco en el Caribe o mi amado Brasil le gana a este spot. La sensación de tener una casa para ti frente a la playa de aguas tibias y palmeras reinantes  es impagable. Que no existan turistas como tu a tu alrededor, monitores de entretenimiento, desayunos buffet con moscas o camarotes enmallados cariocos fue un agrado.

En nuestro patio-playa nos dimos cuenta que tampoco necesitábamos movernos mucho al querido pueblo de Máncora ( a 4 minutos de Pocitas en Moto-Taxi) ya que se ofrecían diariamente películas, masajes, reiki, diarios, revistas, helados, bebidas, ropa, pareos, sillas y hamacas. Nosotras igualmente le dedicábamos unas horas al pueblo para deleitarnos con hermosos menús de ceviche fresco con yuquita, arroz chaufa y jugo de mango heladito diario por el precio inimaginable de 2.000 pesos chilenos. Chifle y habas eran nuestros snacks y me prometí incluir el pasillo peruano de La Vega en mi próxima visita al mercado.

Bautizando la visita como “mundo bora” (en honor a ti Tanza) …mi corazón es aún un poco Bora. Para las que no saben donde viajar y saben que Brasil está en términos numéricos casi tan lejos como NY, yo les puedo decir que por menos de 1.000 dolares pueden volar, dormir comer y comprar en el mundo bora por más de 1 semana.

Si les quedan dudas, háganlas, yo feliz las respondo. Y si quieren recrearse, les comparto mis propias fotos. VIVA PERU.