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Capítulo V: Chitwan, Nepal

11 de julio de 2013 Author: Felipe Tags: , ,

fotos Luz Stephens lettering Victoria Zamora.

@lula_step: Montadas en un jeep 4×4 llegamos a Chitwan, nombre que se traduce literalmente del nepalí como “corazón de la jungla”. La temperatura era de unos 40 grados y la humedad en el aire era tan intensa que no paramos de transpirar con nuestros pelos inflados al caminar lentamente por el desolado Parque Nacional. Al encontrarse en temporada baja éramos las únicas forasteras de la zona y a demás de los guías turísticos que rogaban por nuestra atención, teníamos la compañía de un mosquerío que nos seguía a todas partes posándose sobre nosotros y revoloteando alrededor esperando acechar nuestra comida

Avanzamos río abajo sobre una canoa en búsqueda del Tigre de Bengala, la especie más popular de las 700 que alberga Chitwan, acompañadas de nuestro guía, un nepalí de 25 años que se casó a los 18 con una niña de 16 años que eligió su mamá y que él vio por primera vez el mismo día de su matrimonio. Divisamos a los cocodrilos que nadaban tranquilos con sus ojos sobre el agua, mientras yo me preguntaba como es posible que esas cosas todavía ocurran en estos tiempos.

Chitwan, se extendía ante nosotros mientras recorríamos desgastados caminos de tierra montadas en viejas bicicletas. Pasamos por humildes aldeas y plantaciones de arroz mientras caminaban a nuestro lado tranquilos e imponentes, una manadas de elefantes en fila india que nos saludaban alegres levantando su trompa haciendo sonar sus pesados pasos.

Bañándose tranquila a la orilla de un río conocí a Basanti, una elefanta milenaria que tocó mi corazón cuando me miró con sus ojos pequeños llenos de ternura, mientras seguía las instrucciones de su domador y era fotografiada por un reportero del Nacional Geographic quien desplegaba sofisticados equipos con la ayuda de un grupo de personas locales.

Me llamó la atención un tímido Nepalí que dominaba perfectamente el alemán y él amablemente contestó mis interrogantes sobre su destreza en el idioma mientras tomábamos soda con limón a la sombra de un árbol: Él había nacido entre las montañas de los Himalayas y había crecido siendo sherpa guiando a intrépidos aventureros y cargando víveres en expediciones alpinistas hasta que un día el conoce a unos turistas alemanes, quienes le prometen que si se esfuerza y estudia alemán ellos le financiarán una carrera en dicho país. Pasados los años tras su esfuerzo, dedicación y horas de estudio, los turistas cumplen su palabra y el obtiene su diploma universitario en Alemania. Cartón en mano vuelve a Nepal con la misión de ayudar a su gente y sacarlos de la pobreza. Ahora entre otras cosas es dueño de un hotel de lujo que da trabajo a las personas de su región a demás de una imprenta ecológica en donde se realiza papel con desechos de elefante y un proyecto de imprenta sustentable que mantiene un colegio y educa a los niños de la región.

A veces ese hombre, al que no recuerdo su nombre,  se me viene a la mente sin razón en mis días más rutinarios y me hace recordar que los milagros existen y que los sueños se cumplen. Que la vida está hecha para vivirla al máximo y que con esfuerzo y dedicación todo es posible.