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BASTA: “Palestina no merece”, opinión según lo que yo ví.

23 de julio de 2014 Author: Trini

Llevo varios días aguantándome de escribir esto.

Pero cada vez que vuelvo a ver en internet una nueva noticia, un nuevo mensaje, una foto terrible, me vuelvo a acordar de lo que yo misma ví con mis propios ojos.

Hace unos días comenté en la foto de un amigo (chileno oriundo del sur, sin orígenes ni palestinos ni hebreos) que mostraba muertos civiles en Gaza que era lamentable ver esto e imaginar que en Jerusalén niños israelitas menores de 18 años se pasean con metralletas en su formación militar.

Una niña de origen hebreo, opinó también alentándome a que la próxima vez que hablara sobre eso me informará y educara ya que yo opinaba sin saber porque eso que dije NO era cierto. Le respondí que no tenía que informarme sobre lo que yo misma vi.

Ok, entonces voy a hablar sobre lo que yo sé, viví y sentí.

Hasta Febrero del 2011 jamás sentí “la causa palestina” porque el 1/4 de sangre árabe es azaroso y en mi familia a casi nadie le interesan los antepasados españoles, árabes, italianos que puedan existir. Yo solo como ñoquis los 29, y me encantan las hojitas de parra desde hace mucho hasta el día de hoy.

Pero en febrero de ese año caí en Jerusalén, una ciudad alucinante mezcla de mil culturas diferentes que conviven entre roces acallados, muros, campanas,  cantos y vestimentas que diferencian a unos de otros.

Y fue ahí, en medio de unos callejones del casco antiguo, esperando que mis hermanos se compraran unos kebab, que vi a varios niños vestidos en uniforme militar, con metralletas en sus manos. En medio de sus propias risas, en medio de civiles, comerciantes, turistas, y mis ojos perturbados.

Perturbados porque choca, porque no entiendes qué hacen ellos así, porque asusta nerviosamente. Después de conocer Jerusalén quisimos ver ciudades típicas bíblicas como Jericó o Belén. Nuestra guía, una mujer argentina radicada hace años en Israel, nos dijo que a esos pueblos ella NO nos podía acompañar y que nos llevaría pero esperaría con la van afuera (en la carretera) ya que eran territorios Palestinos. ¿what?

Ahí es donde yo empiezo a preguntar, a entender, a caer en cuenta. Palestinos e Isrealitas no “comparten territorios” como yo tontamente pensaba. El territorio es de dominio israelita, con la magia de oriente pero primer mundista total bajo ese sol rasante y mucha ayuda de Estados Unidos…los pueblos palestinos están dentro de este territorio. Pero estos pueblos son otra realidad. Una realidad que yo no podía creer existiese para el año 2011…2014.

En Jericó se pudren las naranjas que sobran en las calles…el pueblo está a medio morir saltando y si bien es muy fértil para algunas cosechas que yo haya dicho que era un pueblo palestino no es sinónimo de decir que son dueños de su pueblo.

Ellos (al igual que los otros pueblos como Belén o Beit Jala) no tienen dominio de su tierra, cielo o mar. Ni siquiera de las rutas para llegar a ellos (las carreteras son propiedad de Israel). Básicamente tienen solo derecho a “estar”. En Belén la situación fue más chocante.

A Belén se entra cruzando un muro de concreto que sirve como frontera…alta, mutante, con alambres, soldados, un ghetto. Al hacer el “ingreso” militares isrealitas nos hablaban por altoparlante dándonos órdenes en inglés. Nosotros no los vemos a ellos, ellos sí nos veían a nosotros y nos daban indicaciones en medio de risas y burlas, sin tomarse mucho en serio nuestra presencia que obviamente no se veía ofensiva.

A mi sí me ofendió tener que vivirlo. Belen, la ciudad bíblica, atesta de gente. Llegamos a mediodía y era la hora de unos de los 5 rezos diarios a Alá en medio de la plaza. La situación es precaria, como retroceder al pasado, y las atracciones turísticas están en claro deterioro.

En Belén si alguien se enferma gravemente, debe pedir autorización para trasladarse por las carreteras hasta Tel Aviv o Jerusalén para ser asistido médicamente. Pedir permiso. Y someterse a un aleatorio “si” o “no”.

Beit-Jala está pegado a Belén y la mayoría de la comunidad palestina chilena es oriunda de aquí. En medio de cerros la mitad de sus casas están abandonadas o bombardeadas. Una familia nos recibió en su casa, nos lleno de pasteles, nos dió café de cortesía y después nos mostró su linda terraza, a la que le faltaba un muro porque fue bombardeado por un condominio israelita de al frente.

Yo nosé si a alguno de ustedes les parece normal los últimos 3 párrafos que leyeron. A mi no me importa si estamos hablando de rusos y chinos, de alemanes con polacos, de temucanos con penquistas, de palestinos con israelitas. No estoy hablando de religión y por eso nunca he escrito la palabra “judío”.

Tengo queridísimos amigos de la comunidad judía en Chile, y hace muchos años un australiano de religión judía cruzó fronteras para verme y compartió con mi familia. No tengo nada en contra de esta religión y para mí no es un “pero”, un muro.

Pero sí tengo mucho en contra de gente que ataca a civiles que no tienen cómo defenderse. Tengo mucho que opinar sobre un Israel 2014 que trata esto como una situación bélica. Esto no es una guerra. Palestina no tiene Armada, no tiene Ejercito, no tiene Aviación.

No se pelea con quien no tiene con qué pelear.

No me importan los hechos del pasado ni me parecen excusas del actuar de hoy, me duele ver lo que veo, no entiendo el odio.

No entiendo cuando leo justificaciones que acusan que en Nigeria,Turquía o Irán pasan cosas similares. Similarmente terrible. Mal de muchos, consuelo de tontos.

Basta. Recuerden lo que sus mismos antepasados vivieron por culpa de un país liderado por un loco obsesionado. “No olvidar” es su lema, yo lo sé. “No hacerle lo mismo al resto” debiese ser otra máxima a aplicar.